Dicen que soy

Es increíble cómo se han dado las cosas este año. Ya estamos en el mes 10 y sigo sin creer que este año se esté dando como se ha dado. Realmente, todas las noches me acuesto pensando que cuando me levante todo habrá sido una pesadilla, que podré juntarme con mi numerosa familia a hacer karaoke, que podré amanecerme juergueando con mis amigas, que podré abrazar a las personas, que podré andar sin mascarilla sonriéndole a todos sin motivo alguno, que podré viajar y comer en el mercado del lugar al que voy, que podré ir al club a tomar muchas cervezas y reproducir música en la rocola, que podré bailar con quien sea, que podré ir a misa, que podré ir a visitar a los niños de Vista Alegre o a los de Pachacútec, que podré hacer todas las cosas que me hacen ser yo.

Pero hay que verle la enseñanza a toda esta situación. Ahora sabemos la importancia de valorar el tiempo con la gente que quieres, de poder estar y reír con tus amigos, de poder bailar, de poder abrazar, de poder besar, de poder disfrutar de las cosas simples de la vida. Esas cosas que la gente siempre tomó como irrelevantes y que hoy todos extrañan. Por mi parte, por como soy y por lo que ya saben de mi (lo ya expuesto en el artículo al 100000%), este año ha sido una montaña rusa de emociones. La he pasado realmente mal por muchas semanas. He intentado aceptar, entender y abrazar cada sentimiento y cada emoción que me produjo la cuarentena y el aislamiento, y aprender de ellos. Sí, tuve muchas crisis y perdí el control más de lo que debí, pero le doy el crédito de haberme enseñado a profundizar en lo que soy. En qué me gusta, qué no me gusta, cómo realmente soy, cómo quiero seguir siendo, qué no me gusta de mi, qué quiero mejorar, qué me gustaría trabajar más a profundidad y qué es lo que me hace ser yo. Un ser humano que para bien o para mal, no tiene copia en este mundo.

Para escribir este artículo me demoré semanas, y luego en un batacazo de creatividad recordé mi clase de comunicación interna. Recordé la parte exacta en la que el profesor decía que la identidad y la imagen no son lo mismo. Que siempre nosotros nos vemos de una forma, somos de otra y la gente nos ve de otra forma. Nunca me ha interesado lo que las personas puedan opinar o pensar de mi porque al fin y al cabo es su opinión, y me guste o no, la voy a respetar. Pero para este artículo es importante una opinión externa. Por eso, en contribución con este artículo, les pedí a algunos de mis mejores amigos, amigos, y conocidos que me describieran en un párrafo. La verdad me sorprendí muchísimo con las respuestas y me sorprendí más porque casi todos seguían una misma línea de descripción. Obviamente, las respuestas más profundas eran las de las personas que me conocen años. A su vez, me pareció super curioso leer cómo las descripciones tenían adjetivos diferentes, porque de hecho no todos me han conocido en las mismas circunstancias ni en los mismos lugares. Pero todas las descripciones me parecieron muy válidas y les agradecí a todos por su tiempo y su sinceridad. Líneas abajo, les compartiré un poco de lo que me dijeron y explicaré por qué soy todo lo que dicen que soy.

Comenzaremos por la primera capa (por ahí un ex profesor, que ahora es mi amigo, bien dijo: »Es como una cebolla, tiene varias capas.»). La capa externa, en la que está el 75% de mi círculo social. Conocidos, amigos de la chamba, compañeros de clase, gente que recién conozco, amigos de juerga y amigos en potencia.
En mi capa externa está lo que a simple vista cualquiera puede describir de mi. Que soy extrovertida, sociable, culta, super pilas, lisurienta, risueña, profesional, super inteligente, responsable, exigente, perfeccionista, paciente, directa, que tengo tema de conversación, alegre, graciosa, y muchos más bonitos adjetivos. Y sí, en efecto, soy todo eso que han dicho, pero les faltó las cosas negativas que también soy. Quizás me conocen de tan poco tiempo que o bien no notaron ninguno o bien tenían miedo de decírmelos. Conocen a un yo, definitivamente agradable. Y ¿porqué la gran mayoría de mi círculo social está en esta capa? porque cuando algunos han logrado pasar a la siguiente capa se han asustado un poco y han decidido volver a esta, la mejor decisión que pudieron tomar.

La siguiente capa es la capa intermedia. Es esa capa en la que está el 20% de mi círculo social. En la que me conocen mucho más, no a profundidad, pero mucho más. Y, ¿qué dicen que soy mis buenos amigos que conocen esta capa mía? Dicen que soy una buena persona, que no juzgo a los demás, que soy muy confiada, que me falta malicia, que podría poner las manos al fuego por mis amigos, que si alguien me necesita estaré siempre ahí, que soy explosiva, resentida, determinada, que si alguien me busca me encuentra, que no soy violenta pero si tengo que poner en su lugar a alguien, lo hago. Que soy alegre, genial, orgullosa, terca, que me gusta expresarme en todas sus formas, que defiendo mis creencias a capa y espada, que soy valiente, que nunca tengo miedo de decir lo que pienso, que enfrento las cosas de una manera increíble, que no importa la ocasión porque siempre tengo el consejo perfecto, que tengo principios, que tengo una voluntad inquebrantable para lo que quiero, que soy enfocada, que soy un ser de luz, que muchas veces mi vehemencia me impide pensar claramente, que es mejor no hacerme enojar, que evito los problemas y las discusiones porque sé perfectamente que enojada es muy difícil para mi autocontrolarme, que soy renegona, tardona, eufórica, que soy una chispita mariposa interminable, que soy un arcoíris en un mundo monocromático; que si te quiero, te puedo mirar con la mayor de las ternuras pero que sino, te puedo llevar a la horca con una mirada; que contagio con mi alegría, que siempre estoy dispuesta a ayudar, que tengo un corazón más grande de lo que este mundo se merece, que siempre estoy atenta a mis amigos, que soy una excelente confidente, que para mí la palabra vale muchísimo, que no me gusta que me despierten, que me fastidian los errores ortográficos, que soy la mejor, que soy amor y muchas más cosas bonitas y ciertas. Mientras leía a varios de mis amigos irme describiendo de esta manera, pensaba que no había defecto que hayan dicho que no fuera verdad, pero me sorprendí con virtudes o conceptos que no sabía que poseía y que ahora sé que tengo. En definitiva, para llegar a esta capa deben conocerme mucho más de un año y haber compartido conmigo muchos buenos momentos, pero más momentos malos. Y sinceramente, le agradezco a cada uno de mis amigos de esta capa porque sé que si algún día necesito algo, puedo contar con ellos. Como estoy segura de que ellos saben que para lo que necesiten, ahí estaré.

Mi capa mejor guardada. La capa interna. Esa capa que solo conocen mis papás, mi hermana, Mitsue, Nora y Álvaro. Es, en definitiva, mi capa más profunda y la menos visible. Es esa capa la que miro cuando me veo al espejo. Y ¿qué piensan ellos de mi? pues lo siguiente: que soy muy noble, que nunca le haría daño a nadie, que trato siempre de verle el lado bueno a las personas, que soy comprometida, que soy absolutamente leal, que saben que si ellos estuvieran mal yo movería montañas para ayudarlos , que me creo malota pero que soy un algodón de azúcar, que soy super impuntual, super celosa, que soy insegura a niveles ilógicos, que me da miedo perder a los que amo, que me han herido de formas que yo no merecía, que he pasado cosas terribles, que tengo una coraza dura pero que en el fondo soy muy vulnerable, que hago como que lo de Piero ya no me duele pero que si lo pienso lloro, que soy hiriente cuando me enojo, que siempre soy la primera en ofrecer ayuda pero que cuando alguien me falla está automáticamente muerto para mí, que puedo morir por las personas que amo si es que así lo necesitaran, que soy engreidísima, radical, caprichosa, altanera, que soy la flor de la canela, que sé empoderar a las personas, que tengo un efecto multiplicador maravilloso en las personas, que soy dulce, que sé mucho, que soy muy sabia, que no hay mejor cosa que conversar conmigo, que inspiro, que me cuesta pedir disculpas, que viajar conmigo es una experiencia religiosa, etc.
En lo personal, creo que no se han equivocado en nada, y ha sido tan real que mientras leía y transcribía lo que me habían puesto por ahí que se me quisieron escapar algunas lágrimas. Son más que mis amigos, mi familia. Son aquellas personas que me han visto cuando ni yo podía verme, que me sostuvieron cuando estuve a nada de perder la cordura, que me entendieron, me abrazaron y me acompañaron en mi dolor. Que me han puteado cuando lo he necesitado, que me han acogido en sus casas en mis peores momentos, que tomaron decisiones por mí cuando yo no podía más que llorar, aquellas que me han calmado en crisis de ansiedad como solo mi mamá puede hacerlo, aquellas a las que llamo llorando a las 2am o 3am porque siento que no puedo con mi vida, aquellas que entienden a cabalidad lo compleja que soy y lo difícil que es quererme o amarme, personas que están tatuadas en mi alma. Me conocen en mis mejores y en mis peores versiones, y creo que no hay prueba de amor más grande que esa, quedarse aún cuando haz visto lo peor de la persona.

Sorprendente es para mí, ver que hay un solo adjetivo en el que han coincidido todos, pero absolutamente todos. No hay persona que conozca que no me haya dicho que soy INTENSA. Pero bien, ahora voy a decir por qué SÍ SOY INTENSA.
Soy intensa porque no sé vivir de otra forma. A mis casi 26 años he entendido y aprendido, muy a la mala, que la vida es demasiado corta. Un día estamos, al otro no. Y la sociedad, nos ha hecho normalizar el hecho de que mientras menos sintamos es mejor, que mientras menos demostremos que queremos a alguien es mejor, porque si demostramos mucho la gente se crece. Y yo, estoy total y absolutamente en contra de eso. Yo he aprendido a que vida nos va a faltar para demostrarle a la gente que la queremos o la amamos, he aprendido lo importante de hacerle entender a las personas que las quieres, he visto el impacto que tiene en la gente el sentirse querido y valorado. Soy intensa porque vivo intensamente. Para mí no hay cosas a medias, o te quiero o no te quiero, o eres mi amigo o no lo eres, o estoy contigo o no estoy, o me comprometo contigo o no me comprometo. Si te digo que lo haré, lo hago. Si te digo que voy a ir, voy. Si hago algo, lo hago bien. Soy intensa porque hago todo apasionadamente. Si leo un libro, lo leo como si no hubiera otro en la tierra. Si veo una película, le presto toda mi atención. Si lloro, lo hago hasta que no pueda más. Si me enamoro, no existe otra persona para mi sobre la faz de la tierra. Si escribo algo, parte de mi alma queda inmortalizada en ese texto. Si bailo, lo hago como si no hubiera un mañana. Soy una persona que vive cada día de su vida como si fuera el último, no me gusta hacer planes a futuro porque no sé si los cumpliré (eso no quita que tengo metas y proyectos personales). Estoy segura de que el día que me muera las personas podrán decir todo lo que quieran bueno o malo, pero lo único que no podrán decir es que no viví mi vida al 100% . No hago nada que no quiero hacer. A veces me quejo de que tengo que hacer algo y que no quiero, pero si lo hago es porque realmente quería hacerlo. Soy intensa porque no tengo límites. No tengo límites al amar, no tengo límites al ayudar a una persona, no tengo límites para soñar, para cuidar de alguien, para luchar, para volar, para alegrar a alguien, para ser luz.
Soy intensa porque vivo con vehemencia. Porque siempre he vivido, vivo y viviré a mi manera.

No sé cómo ser de otra manera que no sea intensa. No sé cómo experimentar sin sentir demasiado y pensar demasiado. Siempre estoy buscando, siempre estoy cuestionando, y siempre estoy tratando de encontrar el significado en todo. Soy apasionada y soy profunda, pero finalmente estoy bien con eso.

Visto en internet.

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